– El día que Roberto Baggio falló un penal y Brasil levantó la Copa del Mundo en 1994. – La final entre Italia y Brasil es la primera y única en terminar con un empate sin goles después de los 120 minutos de juego reglamentarios
por Luis Hernández Coeditor Web| Reporte Indigo |02 de Abril de 2026 1:05 hs. ¿Te imaginas tener en tus manos, o pies, la responsabilidad de ganar un Mundial de Fútbol? Este tipo de estrés lo tuvo el jugador Roberto Baggio, en la histórica final entre Italia y Brasil en el lejano 1994. Sin embargo, la confianza o el nervio (según convenga) le jugó en contra y terminó mandando el balón fuera del estadio Rose Bowl de Pasadena, California, en Estados Unidos.
La pifia del italiano le valió a la “verde amarela” su cuarta copa del mundo, hecho que pasó a la historia y a la fecha sigue siendo una de las “tragedias” que los aficionados del balompié siempre recordarán en cada justa mundialista; más ahora que no clasificó (por tercera vez consecutiva), pues no ha participado desde el 2018.
Italia vs Brasil: la final en un año donde México bailó “La Chona” y el peso sufrió su peor devaluación
Roberto Baggio, quien tuvo una destacada participación en el fútbol, llegó a la Selección Nacional de Italia donde hizo un extraordinario papel, pues condujo al conjunto italiano hasta la final del Mundial de 1994 en Estados Unidos, disputada el 17 de julio.
En aquella época, los chavorrucos eran jóvenes y en la radio sonaba «Amor Prohibido» de Selena, «La media vuelta» de Luis Miguel, «Muriendo Lento» de Timbiriche y “La Chona” de Los Tucanes de Tijuana, entre otras en México.
El mundo bailaba al ritmo del Euro Dance al tiempo que le lloraba al vocalista de Nirvana, Kurt Cobain. Entonces, la moda daba más peso a la comodidad combinado con lo desaliñado y colorido, con influencias del grunge y hip-hop. No habían redes sociales, ni celulares, sólo apenas algunas computadoras tenían acceso a Internet, pero no era tan vasto como ahora.
La nación azteca tuvo una serie de acontecimientos políticos, sociales y económicos inolvidables: se levantó el Ejército Zapatista (EZLN), asesinaron al candidato presidencial del PRI, Luis Donald Colosio, posteriormente Ernesto Zedillo ganó las elecciones federales y finalmente llegó el llamado “Error de Diciembre”, que derivó en la devaluación del peso y una crisis de la que muchos nunca se recuperaron.
Sin embargo, todo se detuvo cuando se disputaron los partidos del Mundial y en especial, cuando llegaron dos de las selecciones más aclamadas por los aficionados. Ambas escuadras buscaban hacerse de su cuarta copa del mundo, ambas eran favoritas, ambas merecían ganar.
Roberto Baggio pasa a la historia tras fallar el penal contra Brasil
El partido resultó ser como se esperaba, un verdadero encontronazo entre dos titanes: uno representando al viejo continente y otro a Sudamérica. Fueron 120 minutos cardiacos que mantuvieron a los asistentes y televidentes al filo de la butaca.
No obstante, ninguno de los “proyectiles” acertó en la portería y el tiempo siguió su marcha hasta agotarse. Por más que Romario, Bebeto y Dunga implementaron el “joga bonito”, no hubo efecto ante el desempeño de Baggio, Maldini y Massaro.
Cuando el silbante anunció la tanda de penales, tras un empate a cero, el mundo se detuvo por completo: escuelas y centros de trabajo de todas las naciones estuvieron atentos a cada uno de los tiros que se efectuarían; nadie parpadeó.
Franco Baresi y Márcio Santos elevaron las tensiones al fallar el primer penalti. Sin embargo, los italianos Demetrio Albertini y Alberigo Evani anotaron sin problema. Lo mismo ocurrió con los brasileños Romário y Branco.
La Gli Azzurri se vino abajo desde que Daniele Massaro falló su oportunidad y le dejó toda la responsabilidad a Roberto Baggio. Entonces, Dunga llegó para echar abajo la concentración del originario de Vicenza tras guardar el esférico en la portería y darle a Brasil su tercer gol… el resto es historia.
Roberto Baggio tenía en sus manos igualar el marcador y seguir luchando por la victoria. Esto lo supo desde que acomodó el balón en la mancha penal con la calma del mundo. Se notaba pensativo mientras los cabellos de su coleta jugaban con el poco viento que había.
Finalmente, tras echarse varios pasos hacia atrás para darle fuerza a su disparo, el número 10 de la selección italiana chutó y mandó por encima del travesaño el balón, se llevó las manos a la cintura y bajó la cabeza mientras el portero Claudio Taffarel celebró una nueva victoria de Brasil.
Todo fue festejo y alegría, menos en Italia ni en Roberto Baggio, quien permaneció de pie frente a la portería procesando lo que había ocurrido.